Home

Por Omar Layús Ruiz  |  Fotos cortesía de Vega Photography and Stuff

En una de las esquinas del galpón de 15 por 10 hay una barra de material y madera sobre la que están apiladas un montón de hojas A4 perfectamente impresas. Deben ser más de 100, o por ahí cerca. Algunas tienen imprimidos los collages que son el sello distintivo de los organizadores. Otras son las piezas de varios rompecabezas que serán celosamente armados a fuerza de tijera y voligoma por Pupi, o por quién él decida, para ornamentar el lugar. Detrás de la barra, Maxi y otros parroquianos cargan hasta arriba un freezer con cervezas mientras otro llega con dos bolsas de hielo de las más grandes, como para apurar el enfriado. Para bien de la continuidad de la noche, el freezer será cargados varias veces en la noche gracias al aporte de los vehículos de los concurrentes.

Del otro costado, el sonidista se rasca la cabeza mientras la primera banda prueba sus instrumentos. Hay fugas por todos lados, algunas zapatillas se apagan sin saber porqué. En el medio del “escenario” –un cuadrado imaginario de 4 x 3- yace una lona plástica que es pisada sistemáticamente por los que merodeamos el espacio sin saber que debajo están los cables que intentarán hacer sonar los instrumentos. Aparecen los primeros vasos de plástico llenos de cerveza, parece que está bien fría.

ImagenJarlibliss

Ese plano general condensa el espíritu y el sentido del ZeroCriterio Fest, la fiesta amateur que después de una gran tercera edición se perfila como el evento emergente más importante de la escena local: autogestión, solidaridad y fraternidad. Si llegaste temprano, te encomendaron una tarea y te tomás una pausa de lo que estás haciendo para mirar detrás tuyo, vas a ver a otro haciendo alguna cosa.  El festival está ensamblado a fuerza del gesto comunitario. El sonido lo pondrá un amigo, la bebida se va a encargar de comprarla un amigo, se cobrará entrada para comprar más bebida para los amigos, las bandas que van a tocar son bandas de amigos. Vos también podías venir con tu bebida, todo bien. Yo me aparecí con un Campari y una botella de tónica, para mí, y claro, para convidar a los amigos.

Imagen Falange

Es casi medianoche y en los parlantes suena un collage que va desde el punk al heavy metal, pasando por remixes de Madonna que podrían servir para que la fiesta termine con un set bailable. Pero no, suena ahora, fuerte, mientras el trío de hosts masoca se contonea entre nosotros seduciendo nuestros pasos, convocando al público que se va acercando de a poco. Durante la jornada se van a escuchar más de 10 bandas, que tocarán hasta que amanezca. Otros artistas harán stencils, pintarán murales, jugarán con nosotros y con sus látigos, y por supuesto, nos harán pasar un buen rato. Rock, pop, hip hop, electrónica y cruces afortunados y no tanto de otros muchos géneros. La ambición del Zero Criterio Social Club por dar espacio y sobre todo la diversidad son puntales del festejo. Bien o mal interpretada, nos enteraremos después.

1026196_10202466663100531_763149110_o (1) Sexis Mistoles

Después de la apertura con un set de canciones bastante elástico y la primera presentación en vivo de  PreMenstrualSyndrome -banda conformada especialmente para la ocasión- se suceden grupos de hip hop –primero Rapsodia y después Nulla Piu & Zö Fü-, y luego las power girls de Jarlibliss se ganen la primera ovación de la noche con su progresivo instrumental. Más tarde los punkies de Falange dejarían al público con la vibra a punto para que los Sexis Mistoles se devoren el escenario. Con un set corto y al palo los gritos del público no se harán esperar. A nivel musical, éste será el punto más alto de la fiesta.

1622765_10202466750302711_904781176_n Veroline

La noche avanza y a esta altura todo es amor. Cada deambuleo por el terreno deja impreso en la retina a los cientos de concurrentes pasándola bien. El festival parece haber cumplido su cometido mientras todavía quedan bandas por tocar. El dream pop de Memoria Atari, Juampy Ramírez y un set apto para románticos del animé y Polibek musicalizarían el resto de la noche. Yo me dediqué a conversar con los concurrentes, husmear los murales de Emanuel Lugones, Viki Bravo, Veroline y Pow!, y beber despacio mi brebaje predilecto. La atmosfera se respira blanda y armónica en una noche fresca y llena de estrellas. Los cortos 30 grados o menos parecen mentira.

1511774_10202466702941527_797086090_n Viki Bravo

Amaneció hace rato y hace como media hora que estoy sentado sobre la barra. Me duelen las piernas. Son casi las siete y media de la mañana cuando los Pri Con Pri están a punto caramelo, hipnotizando a los que todavía bailan con una espiral de sonido envolvente rematado por las máquinas que dispara Luciano Rojas Lucca desde un costado. Todavía somos unos treinta los que nos quedamos a hacerle el aguante a INVID y su set de versiones densas y encantadoras de canciones que nos cautivan. No podemos irnos, no corresponde. Ellos dirán cuando hay que irse.   De pronto, un cover de Idioteque de Radiohead empieza a ahogarse hasta que los party harders comienzan a ralentizar el ritmo.

Parece que es el fin.

Aplaudimos fuerte, nos despedimos con gritos. Aplaudimos a la banda y nos aplaudimos a nosotros mientras el sonidista no quiere hacer otra cosa que desenchufar todo y mandarse a mudar. Lo entendemos. Es el fin. • Revista Cabeza

Anuncios

Un pensamiento en “Lollapaleeza. Simpatía por la fiesta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s