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Por Marcelo Argañaráz (@verbaleando)

Ayer me estuve preguntando por la alimentación del coso. Como no soy yo el que se encarga de la compra de víveres, no sé bien que hay o que no hay en casa. Pero si me di cuenta que faltan algunas cosas. O por lo menos decidí prestar más atención a partir de que está el coso en casa. Capaz que siempre fui sólo yo el que consumía lo que ahora me parece que se come el coso. No lo sé aun.

El tema es que me fui a hacer un sánguche de queso cuartirolo y no había nada. Ni pan ni cuartirolo. Pero en mi mente yo tenía que había pan y cuartirolo. Al final me comí unas galletas con picadillo que me dieron una acidez particular.

Me sigo preguntando qué come el coso, ya que las veces que lo vi parecía no estar comiendo nada. Igual, no sé si es fácil conocer eso porque no puedo saber si tiene boca, y por consiguiente, el resto del aparato digestivo. Tampoco hace movimientos como los que haría un rumiante o algo parecido que me ayuden a suponer que se come el cuartirolo que hay en casa. O que yo creo que había.

Con las ganas de comer pizza que me vinieron. • Revista Cabeza

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