Home

Por Maxi Rodríguez.

Una primera conexión: bajar un disco de Internet por la tapa. Y por la obvia curiosidad, claro está. Creo que la ultima vez que compré un disco por la tapa fue uno de Supertramp, Brother where you bound. Intuía que la banda debía sonar distinta solo por el arte de tapa. No había YouTube, Taringa, Soundcloud, ni nada. Yo vivía en Las Termas aún. Había que aventurarse a gastar unos pesos para saber qué onda con el disco. Ese momento de abrir el disco, poner el CD en el equipito de audio clase media para abajo, era hermoso. A veces siento que los discos que compré de esa manera me terminaban gustando un poco a la fuerza, de tanto escucharlos y por el pequeño esfuerzo que había significado conseguirlos (por suerte con ese no me clavé, hasta toca David Gilmour de invitado).

No compré Battle Born, el disco de 2012 de The Killers. Estoy conectado y caigo en el lugar común del melómano que a veces, cuando le gusta lo que baja, lo compra después. Y como la tapa de este lindo disco es un póster Pagsa, ni más, ni menos (los que superen los 35 años sabrán de qué hablo) llamó mi tan dispersa atención.

No había leído ni escuchado nada sobre este ultimo trabajo de la banda, me lo crucé de casualidad para que me invite a pensar.

La segunda conexión se dio cuando los temas empezaron a pasar como si se tratara de un ‘17 Top Hits’ de los años ochenta: había (hay) mucho The Outfield, Meat Loaf, Talk Talk, coritos, ecos, cámara en voces y guitarras, tecladitos pop synth chicle y no se qué más ponerles. Me acordé entonces que yo había despreciado mucho a esa década porque cuando empecé a escuchar ¿seriamente? las músicas, ya eran los noventa y Nirvana había impregnado todo con el espíritu ese que ya saben. Mi frase, despectiva, “tiene batería de los ochenta” todavía es motivo de chanza en el grupo de amigos.

Sin embargo estos sonidos me son tan familiares como el mosaico del piso de mi pieza en Las Termas en el que me echaba a escuchar discos a morir.

Haciendo el juego de lo primero que se viene a tu cabeza cuando te mencionan los ochentas a mi se me aparece el televisor Toshiba donde aparecieron las Bangles después de un corte de luz, llovía, y al volver la energía ahí estaba sonando Eternal Flame en Canal10 de Tucumán, uno de los tres que podíamos ver en ese entonces. La TV era el medio por el que mayormente nos llegaba la data.

También se me vienen a la cabeza los sacos livianos arremangados de División Miami, las hombreras, los peinados de las chicas tan grandes, elevados, en fin, hoy ya iconografías de la época. Bueno, Battle Born te lleva un poco a todo eso cuando suena, sobre todo en la primera mitad.

Una última conexión sucedió cuando a la tercera pasada seguida del disco me di cuenta que había canciones ‘lindas’, de esas que, como me gusta decir, te invitan a cantar. Cursis algunas letras, sin duda, pero pocos son los que escapan a esas canciones que se te adhieren sin mayor esfuerzo. No puedo, hasta el día en que escribo estas líneas, sacarme de encima la power balada Here with me.

Sabemos que muchas veces el rock (ese complejo mix adulterado a lo largo de los años) se mira demasiado al ombligo y saca un nuevo producto que le sirve a él y a la empresa gigante detrás, of course, para que no se detenga la maquinaria, bla, bla. Se que a este disco no lo han tratado bien las criticas, no se si habrá vendido mucho. Pero siento que hay un acercamiento a la década en cuestión en el que no se limitan a copiar, sino que le agregan lo bueno que tienen los Killers que son sus canciones casi siempre todoterreno, poderosas en el sentido de llegada al público. Ante obras como estas siento que mirar atrás vale la pena para generar algo, no tan distinto seguramente, pero si con una impronta propia que nos ayuda a saber que estamos aquí, hoy, y no que añoramos todo el tiempo al ayer. No sucede solo con el rock. Estamos rodeados. Incluso ya ni se en cuantos clichés propios caí aquí. Lo que si sé es que en los ochentas, que odié, están los sonidos de mi niñez. Porque al ver Drive, la película, su soundtrack tocó esa misma parte inasible que cargo; y claro que dio en el blanco. Pero no voy a hablar de cine ahora, ni de los discos que usaron en esa época para musicalizar los noticieros de TV en el interior.

Supertramp

Sí les cuento que en el booklet del disco de Supertramp están los changos esos posando con sacos arremangados. Y dice ‘Printed in West Germany – 1985’.

Difícil de conseguir algo más ochentoso.  • Revista Cabeza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s